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Reforma de la hacienda pública: Positiva pero apenas es la primera parte

febrero 10, 2014 Deja un comentario

Enrique Cárdenas

 

La iniciativa que presentó el presidente Peña Nieto el pasado domingo 8 de septiembre va en la dirección correcta, es de buen calado, pero apenas puede ser la primera reforma de la hacienda pública en el sexenio. La reforma va en el sentido correcto pues se enfoca a dos fines específicos: financiar un sistema de protección social universal y promover el crecimiento. Pero no puede ser la única reforma hacendaria, por la sencilla razón que la recaudación que se va a obtener, de aprobarse como fue enviada al Congreso, no será suficiente para cubrir el costo de un sistema de protección social universal como el que se ha prometido. Para ello se necesitan al menos 2.5 puntos porcentuales del PIB más de recaudación.

La iniciativa de reforma también va en el camino correcto por una variedad de razones que ahora enumero. Es positivo que se eliminen numerosos regímenes especiales y algunas exenciones, que se establezca un impuesto ambiental y se amplíe la base gravable. La reformas también promete una simplificación al proponer una nueva Ley del Impuesto sobre la Renta presumiblemente más simple, que habrá que analizar con detenimiento. También es positiva la eliminación del Régimen de pequeños contribuyentes (Repecos) pues se había convertido en una forma de eludir el pago del impuesto sobre la renta. Con la reforma los llamados pequeños contribuyentes tendrán las mismas obligaciones que todos los demás, lo cual hace sentido si efectivamente ahora se contará con una ley mucho más simple de cumplir. Aumentar un nivel más del ISR y su tasa a 32% parece positivo, al hacerlo más progresivo, pero no en el límite de 500 mil pesos de ingresos anuales. Tendría que ser un límite mucho mayor, quizás un millón de pesos o más, para no seguir cobrando a los mismos cautivos de siempre.

La reforma también amplía la recaudación al introducir el tema de la renta económica de las minas, de los derechos de aguas, de un impuesto verde. También establece el concepto de “balance estructural de las finanzas públicas”, que implica que podrá haber una política fiscal contracíclica, lo cual es muy positivo. También es positivo que haya al menos una reducción en la cuota fija del IMSS para personas con ingresos bajos pues resulta muy inequitativo el sistema actual. Es mucho más equitativo que se homologue el IVA en la frontera (su IVA es de 11% solamente) pues ya no tiene razón de ser y sí es un privilegio a una región del país. Lo mismo sucede en el caso de las maquiladoras, las cuales están en una situación privilegiada al vender parte de su producción al interior del país sin pagar IVA. El pago de IVA por colegiaturas e hipotecas, si no se hace una distinción por nivel de ingreso, es más cuestionable. Lo mismo ocurre con la consolidación fiscal que, si bien es necesario revisar pues ha habido muchos abusos, su eliminación nos hará fiscalmente menos competitivos que otros países. Por la parte del gasto, es importante tener los recursos para financiar la pensión mínima universal que se ha venido extendiendo por todo el país, y sin financiamiento. Con la reforma se logra dicho financiamiento, en el corto y mediano plazo. También la recentralización del fondo destinado a la nómina del magisterio en el gobierno federal, dados los abusos y en ocasiones incapacidad de los gobiernos estatales para controlar las presiones sindicales, es también una buena noticia. El seguro de desempleo, que será financiado con contribuciones obrero patronales, es también un paso adelante pero implica mayor costo para las empresas formales.

 

Aún con todas estas ventajas la reforma se queda corta. En concreto, por razones políticas o por el estancamiento actual de la economía, el Presidente decidió (o quizás fue el Pacto por México) el NO homologar el IVA a alimentos y medicinas, que al menos aportaría 1.5% del PIB más. Tampoco ofrece un compromiso claro de la convergencia de los sistemas de salud existentes que permitan el acceso EFECTIVO a la salud para todos los mexicanos. Es decir, que se cumpla la promesa del acceso efectivo a la salud, con todo lo que ello implica. Evidentemente la propuesta tampoco reduce las cuotas obrero patronales del IMSS y del ISSSTE, lo cual sería lógico si ahora el sistema de protección social deberá cubrirse por impuestos generales, al menos parcialmente. La reducción de las cuotas relativas a salud realmente abaratarían la formalidad y promoverían la productividad. Este es sin duda el pendiente más importante. Ojalá el esquema que incentiva la formalidad expuesto en la reforma sea exitoso, pero eso está por verse. Quizás sea lógico que la reforma se haya quedado a la mitad. Ciertamente no es posible hacer la transformación del sistema de salud de la noche a la mañana, ni tampoco asegurar su portabilidad ni la provisión del servicio en todo el país. Así lo habíamos propuesto en el CEEY: la reforma debía hacerse gradualmente pues se necesitaba tiempo.

 

Para concluir. La reforma a la hacienda pública para la seguridad social propuesta por el Presidente Peña tiene muchos aciertos si queremos verdaderamente redistribuir el ingreso, y abatir la pobreza y la desigualdad. Pero al aceptar pagar más impuestos, el gobierno debe ofrecer, pues la sociedad está en la posición de exigirlo, mayor transparencia y rendición de cuentas. También debe quedar claro que esta reforma es apenas el primer paso, pues no alcanzan los recursos para cumplir cabalmente la promesa de la protección social universal.

 

El autor es director ejecutivo del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY)

 

Twitter: @ceeymx

Facebook: ceeymx

www.ceey.org.mx

Publicado en El Financiero, 12 de septiembre de 2013.

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El escaso o nul…

mayo 15, 2013 Deja un comentario

El escaso o nulo crecimiento del PIB per cápita obliga a buscar acciones para dar oportunidad a jóvenes y aprovechar nuestro bono demográfico. Armando Ríos Piter, Senador por el Partido de la Revolución Democrática

Después de la presentación del Informe Regional de Banco Mundial: Movilidad Económica y crecimiento de la clase media en América Latina, 14 de mayo de 2013, Presentado por ITAM y CEEY.

AUDIO — http://www.hark.com/clips/vdpfmhtqzl-entrevista-con-armando-rios-piter

Debate Zaid Chávez Presa

mayo 4, 2013 Deja un comentario

El domingo 28 de abril Gabriel Zaid publicó en Reforma artículo donde critica la posibilidad de cobrar IVA a alimentos y medicinas; cita a Jorge Chávez Presa Coautor de El México del 2012, del CEEY, en favor de esa medida. El viernes 3 de mayo el mismo diario publicó una respuesta. El sábado 4 de mayo, Zaid volvió a responder.

A continuación los textos.

Lo mejor del IVA

Gabriel Zaid

(28 abril 2013).- Cobrar el IVA en los alimentos tendría ventajas para el gobierno, para algunas empresas y la oposición. Para el gobierno, porque no hay manera más cómoda de sacar dinero. Para las empresas que venden alimentos (y no pueden trasladar al consumidor el IVA que les cargan sus proveedores), porque simplifica su administración. Para la oposición, porque el abucheo sería para el PRI, que hasta hace poco entronizaba el principio de no permitir el IVA a los alimentos y medicinas.

Naturalmente, el nuevo PRI no dice que cobrarlo es muy cómodo y lucrativo. Demagógicamente, dice que “Por justicia social, debe aplicarse IVA a medicinas y alimentos”, porque “los subsidios generalizados benefician siete veces más a los estratos de mayores ingresos que a los de menores” (declaraciones de Jorge Chávez Presa, delegado a la Asamblea del PRI que derogó el principio, La Jornada, 3 de marzo 2013).

Esta demagogia usa argumentos de apariencia técnica que confunden el valor absoluto de la recaudación con el relativo a los ingresos. No hay duda de que el gobierno recaudaría más IVA de los ricos que de los pobres, por una simple razón: que se trata de un impuesto al consumo y los ricos consumen más. Pero esa comparación está hecha desde la perspectiva del recaudador, no del contribuyente. Desde el punto de vista del contribuyente, es falso que los pobres resultarían menos perjudicados que los ricos. Los más perjudicados serían los pobres.

La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2010 confirma lo que se sabe desde el siglo XIX, cuando Ernst Engel (no Engels) estableció que la composición del gasto familiar varía en función del nivel de ingresos. En particular, que a los pobres se les va gran parte del ingreso en alimentarse, proporción que disminuye entre las familias que tienen mayores ingresos y pueden gastar en muchas otras cosas. De los 29 millones de hogares censados en 2010, el decil inferior (los 2.9 millones que ganan menos) gasta la mitad de sus ingresos (49.9%) en alimentos, bebidas y tabaco, proporción que desciende a menos de la cuarta parte (22.9%) en el decil superior (los 2.9 millones que más ganan).

El 16% del IVA cargado al 49.9% de los ingresos representa el 8% de los ingresos más bajos, mientras que el 16% del 22.9% representa el 3.7% de los ingresos más altos. O sea que (en proporción a sus ingresos) los pobres pagarían más del doble que los ricos: 8% en vez de 3.7%.

Según la misma ENIGH 2010, el ingreso corriente total promedio mensual por hogar fue de $39,476 en el extremo alto y de $2,062 en el extremo bajo (19 veces menos). O sea que el gobierno recaudaría la no pequeña cantidad de $165 mensuales de los hogares pobres (8% de $2,062) y mucho más de los ricos: $1,461 mensuales (3.7% de $39,476). De esta disparidad salen las cuentas tramposas. El gobierno recauda muchas veces más quitándole 3.7% a los ricos que 8% a los pobres, aunque perjudica más a los pobres que a los ricos.

Se arguye, con razón, que el IVA parejo es más fácil de administrar. Lo que no es razonable es perjudicar a los pobres para que el gobierno saque más dinero cómodamente. Igualmente absurdo es subir el precio de los alimentos 16% en el contexto de una Cruzada Nacional Contra el Hambre. Sin hablar del efecto inflacionario que el 16% tendría. En Europa, donde se inventó el IVA, hay un solo país (Dinamarca) que aplica el IVA parejo. Los otros aplican tarifas reducidas o nulas según el caso: alimentos, salud, educación, lectura (como puede verse en la tabla país por país: European Union value added tax de la Wikipedia).

Se habla también de cobrar el IVA en alimentos para aumentar la carga tributaria, considerada baja. Esto tiene varios asegunes, empezando por lo más elemental: Baja ¿para quién? ¿Los contribuyentes o los recaudadores? ¿Y para qué quieren aumentarla? ¿Para que aumente el despilfarro de los gobernadores? ¿Para hacerle más préstamos dudosos al sindicato petrolero?

En el Reino Unido, que tiene una carga tributaria del doble que México, según la OECD (Total tax revenue as percentage of GDP), los alimentos no pagan IVA. Esto quiere decir que hay muchas otras fuentes de recaudación, aunque no sean tan cómodas.

Una fuente incómoda de recaudación, pero de gran potencial (y deseable por muchas otras razones) es el contrabando. Las aduanas están a cargo de la Secretaría de Hacienda (y ahí está lo incómodo). Sin embargo, entran al país toda clase de productos, ya no se diga armas y drogas, sin pagar impuestos. El contrabando no paga aranceles, IVA, ISR, IETU ni los otros impuestos y derechos, excepto uno: la mordida. A su vez, la mordida no paga IVA ni los demás impuestos. Si el contrabando pagara impuestos o las autoridades que los cobran para su bolsillo dieran recibos foliados acumulables a su declaración de ingresos, no haría falta el IVA en los alimentos.

Cuando se introdujo el IVA en Japón, parejo pero limitado al 3% (prudentemente), cayó el gobierno. Años después, cuando el disgusto parecía olvidado y (prudentemente) se elevó el IVA al 5%, cayó otra vez el gobierno. Desde entonces (prudentemente) no lo han vuelto a subir.

Lo mejor del IVA a los alimentos serían las consecuencias políticas: caería la máscara demagógica del nuevo PRI.

Réplica / Responde Chávez Presa

(3 mayo 2013).- Sr. Director:

Hago referencia al artículo del Sr. Gabriel Zaid del domingo pasado donde me cita.

Para él resulta demagógico que el PRI deje de sostener la tasa cero del IVA en alimentos y medicinas, y que para justificarlo argumente que los subsidios generalizados benefician siete veces más a los estratos de mayores ingresos que a los de menores. Si bien lo acepta como cierto, argumenta que los hogares más perjudicados serían los de menores ingresos.

Esa explicación es sólo la mitad de la historia. Le faltó indagar cuál sería la aplicación de la recaudación adicional. Generalizar o aumentar el IVA como un fin en sí mismo es un absurdo; de igual manera pensar que el IVA tiene una sola cara es una falacia, ya que lo correcto es contemplar el binomio impuesto-gasto. Si el gobierno no reorienta la recaudación adicional hacia los grupos más vulnerables, el IVA en alimentos desde luego es regresivo. Sin embargo, si la recaudación adicional la dirige a construir un sistema de protección social con acceso efectivo a servicios de salud, a un seguro de vida e invalidez y una pensión mínima, lograríamos un México más incluyente con menos pobres y una mejor distribución del ingreso, a lo que obliga el nuevo programa de acción del PRI.

Presentar el caso de Reino Unido como prueba de que es posible tener tasa cero del IVA en alimentos y simultáneamente tener una carga tributaria del doble que México, equivale a comparar peras con manzanas. Su ingreso per cápita supera al de México 2.3 veces, y los sistemas tributarios son completamente diferentes. Según Revenue Statistics (OECD 2012) RU recauda por impuestos a la propiedad 4.2% del PIB, 12 veces más que México. RU recauda 6.6% del PIB por contribuciones a la seguridad social, en México es de 2.9%. En RU 72.4% de la población económicamente activa tiene acceso a la seguridad social, en México sólo 33.9%.

Una comparación adecuada sería con Brasil y Chile, cuyas tasas de IVA son de 17 y 19% respectivamente y con menos privilegios fiscales que en México. Por IVA éstos recaudan 13.1 y 7.8% del PIB respectivamente, México 3.8%. En Chile el IVA es generalizado y su política de desarrollo social sí logra mejorar la distribución del ingreso. RU carece de un sistema para compensar el IVA en alimentos; México logró introducirlo con Progresa/Oportunidades.

En México sí es viable un sistema de protección social universal efectivo a partir de: la eliminación de privilegios fiscales y subsidios generalizados; el cobro efectivo del predial; mayor eficiencia en operación gubernamental, racionalidad y efectividad de sus programas y proyectos (véase EL MÉXICO DE 2012 Las reformas a la hacienda pública y el sistema de protección social, CEEY 2012).

Jorge A. Chávez Presa

Réplica / Responde Gabriel Zaid

(04-May-2013).-

Me alegra que Jorge A. Chávez Presa reconozca que “el IVA en alimentos desde luego es regresivo” y que lo redistributivo podría estar en el gasto. Pero el gasto redistributivo puede hacerse con cualquier recaudación, de cualquier origen. Y el IVA a los alimentos no es una buena opción.

La esencia del asunto está en que la recaudación del IVA es fácil, pero la devolución difícil, especialmente a los millones de mexicanos que viven en remotas rancherías. No es la primera vez que se anuncia, pero pasan los años y sigue en veremos el diseño y costo de operación que tendría tan complicada redistribuición.

La redistribución más sencilla es reducir el IVA, no aumentarlo, como lo reconoció la Secretaría de Hacienda en el Cuarto Informe de Gobierno (1992): la reducción del IVA del 15% al 10% favoreció “la redistribución de la carga fiscal en favor de los estratos de menores ingresos”.

Gabriel Zaid